Home > Español, Musical, Opinión > Opinión Musical: La Emergencia de Florecer Entre Canciones Y Piraguas (Superaquello)

Opinión Musical: La Emergencia de Florecer Entre Canciones Y Piraguas (Superaquello)

Hace bastante tiempo que no escribo sobre música. Entre la disponibilidad para hacerlo y decidir de que quiero escribir, muchas veces termino tomando la ruta del holgazán proletariado. Aparte de que es realmente difícil poder expresar la amalgama de emociones personales que un grupo logra proyectar en mí de manera articulada y que a la vez le permita al lector llenarse de la energía que uno trata de transmitir. Si encima de eso le sumamos el hecho de que la gente hoy día prefiere leer el título, el primer párrafo e interpretar de que trata el resto del documento, las ganas de escribir bajan más que las acciones en el mercado de Wall Street ante cualquier acción del congreso de tipo progresista.

¿Por qué entonces estoy escribiendo de Superaquello? Para ser honesto, fue un pedido de un amigo. A eso le sumamos mi viaje de vacaciones a Puerto Rico estas navidades y el espectáculo Villanpsico 2010 en La Respuesta, Santurce este próximo 25 de diciembre y la idea deja de ser tan descabellada para tornarse razonable. Entonces, la pregunta cambia a ¿por qué NO escribir sobre Superaquello?

Yo podría sentarme aquí a escribir mil cosas del grupo. Desde su originalidad indiscutible a su larga trayectoria, su energía en tarima, su sencillez y humildad personal y lo que han aportado a la música puertorriqueña. Sin embargo, biografías de Superaquello hay ya varias así que, escribir otra más me da un poco de pereza, sin contar que lo encuentro redundante y aporta poco a la discusión sobre un grupo que comienza a dar bandazos a finales de los noventa y entran ahora en una nueva década con su popurrí articulado de jibarería electro-rústicana. Es por esto que me limitaré a escribir mis experiencias con la banda desde un punto de vista autobiográfico y el efecto que han tenido en mí a lo largo de los años. Quizás luego de leer esta pequeña travesía de interacciones con la música de Superaquello, se animarán los lectores a compartir sus historias personales con su música. Creo que se presta más para una conversación interactiva.

Puedo recordar la primera vez que escuche del grupo. Fue en una compilación de artistas con vocalistas femeninas titulada “Woman on The Moon”. Fueron varios los grupos que descubrí en ese disco lanzado a finales de la década de los noventa en mis días universitarios, pero había esta única canción que tuvo mucha de la culpa de mi expansión para apreciar música que no es del montón. Recuerdo aquel coro que decía “BBQ, QTip, Pitipois, Gongolí”. Luego de calmar la risa que duró varios días, y luego de pasar horas cantando esas cuatro palabras frente a mis amigos que pensaban que estaba perdiendo la chaveta (no eran el tipo de personas que iban a saber que era Superaquello), me di cuenta de que no era una canción común y corriente. No era simplemente un verso, coro, verso, coro tradicional. Si era un tanto abstracta hasta cierto punto y jugaba con sonidos y ruiditos, pero tenía unos niveles de profundidad musical que dejaron un gran impacto en mi psiquis. Fue un tanto triste descubrir en ese entonces que estaba yo tan lejos de ellos y que no había ningún disco de su música disponible en mi disco-tienda favorita.

Baja el telón, sube el telón y han pasado ya unos cuatro años. Ando trabajando en una tienda de discos que no mencionaré pero si puedo decir que fue fundamental en mi entendimiento del movimiento musical de bandas puertorriqueñas. Por aquello de joderle la existencia a dos o tres puritanos de la música le llamaré “la escena del puerto rock del patio sinsarabimban”. Un día llega este único disco con una portada rosita que decía bien grande “Mu Psiqui Ta”. Para mi gran sorpresa era el primer disco de larga duración de aquel grupo que en mis días de DJ en una estación de radio universitaria en el sur de los Estados Unidos solía yo poner cada vez que podía con su “Mano Mano y los Tres Reyes Magos“. Rompiendo la política de no abrir discos en la tienda para escucharlos (una política que gracias a haberla roto, vendimos muchos discos que de lo contrario aun estarían cogiendo polvo), empecé a escuchar algunas de las canciones que aún permanecen entre mis favoritas y son partícipes de mis compilaciones personales. Temas como Mundo Psiquitito, que es casi una nana para adultos espabilados, El Ornitorrinco, en la cual no se necesita ser experto en la ornitología para disfrutarla y claro esta ELP porque, ¿Cuándo ha podido uno cantar una canción que empiece diciendo “Entre las patas” y ser considerado un tema no necesariamente jocoso? No conozco de nadie más que haya logrado tal hazaña.

En el otoño del 2002, surge mi primera oportunidad para ver a Superaquello en vivo en una serie de presentaciones en el antiguo Enlaces en el Viejo San Juan. El grupo se dejó conocer en un lugar atmosféricamente perfecto para su estilo musical: un edificio antiguo, un par de mesitas, una barra grande, terraza, y un patio interior con una piscina iluminada y los alrededores forrados de bombillas pre-navideñas. Así tocó el grupo, teniendo una que otra dificultad técnica (nada fuera de lo normal en Puerto Rico) y con un desenlace disparejo al que anhelaba yo. Recuerdo compartir mis comentarios con algunas personas seguidoras de la banda desde sus inicios y no parecerles ni gracioso ni sensato lo que les comentaba. La moraleja era sencilla: muchas veces escuchar un artista en vivo no es lo mismo que escucharlo en un disco. Son dos experiencias distintas que se tienen que apreciar independientemente. Luego de varias presentaciones, se convirtieron en uno de mis grupos favoritos en vivo también.

Sus dos siguientes discos también crearon canciones inolvidables y muy valientes. Temas como Farifo, en el que se atreven a confrontar a una isla tan machista y macharrana como la nuestra, eso es algo en mi opinión, encomiable. Simplemente con el coro “Que se joda quien escriba la ley. Alza los brazos grita si eres gay! Y si no, no te preocupes, que no es ningún mamey se ganaron mi respeto por una letra tan honesta y valiente. El tema Diva, que es uno de los favoritos de mi esposa, tiene una vibra bien discotequera y una letra bien isleñamente metropolitana. Para mí, La Emergencia es una de esas canciones que sigilosamente logra introducirse en la membrana cerebral y se apodera del centro de control dando órdenes imperiosas de baile inmediato. Aquel que me conoce sabe que se requiere mucho para ponerme a mover el esqueleto teniendo un bajo porciento de alcohol por volumen en el sistema. Muy pocas canciones lo han logrado, esta es una.

El año 2005 fue uno artísticamente importante para mí. Como músico aficionado había logrado compartir en tarima con algunas de mis bandas favoritas de la isla y de afuera. Noviembre iba a ser un mes fantástico ya que compartiría tarima con aquel grupo cuya música sonaba a gofio y pilón con ajonjolí servido en un plato forrado en hojas de pasteles de plátano. Hasta un flyer para el evento teníamos. Pero el destino no guardaba los mismos planes que yo y tres días antes del evento, el local (antiguo Borinquen Brewery en Isla Verde) cerró sus puertas. Curiosos que quieran ver aquel flyer pueden presionar aquí.

Hubo muchos lugares donde tuve la oportunidad de ver a Superaquello tocar, desde barras chiquitas y lugares más grandes abarrotados de público ó con 3 gatos en la barra. Cada experiencia fue única, memorable y guarda un lugar imborrable entre aquellas bandas por las cuales uno se tira una amanecía teniendo que trabajar al otro día simplemente porque es importante para uno estar allí.

Van ya cuatro años desde la última vez que veo a Superaquello en tarima. La nostalgia por reencontrarme con antiguas amistades para cantar al unísono aquellos temas que a lo largo de poco más de una década han sido cruciales para la banda sonora de mi autobiografía, es una que amerita satisfacerse. Este veinticinco de diciembre es un buen día para añadir otro capítulo a uno de mis libros imaginarios favoritos titulado “Una Aventura Llamada Superaquello”. A fin de cuentas, yo no sé si sea una emergencia estar allí, pero a lo mejor… sea la continuación de aquel buen comienzo.

  1. No comments yet.
  1. No trackbacks yet.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: