Yo recuerdo aquellos días en los ochenta, cuando visitaba a mis abuelos en el campo.  Siempre había una copia del periódico El Vocero cerca del carro.  Supongo que era tan barato que era idóneo para usar al momento de cambiar el aceite del carro.  Y nunca olvido que siempre había en primera plana una foto de algún asesinato y con letras rojas todas en mayúsculas siempre había algún título que captaba la atención como “MUEREN 2 EN CHOQUE” ó “ASESINO DEGOLLA FAMILIA” ó “HIJO MATA A PADRES Y LUEGO SE SUICIDA”.  Era un periódico amarillista que vendía buen volumen de copias, predominantemente en las áreas rurales de la isla y entre las personas morbosas.  La historia de porque era así no la se, pero si se que no era un periódico respetado.  Los otros medios solían burlarse, y/o criticar sus acercamientos macabros y aterrorizantes a la vista de cualquier persona que supiera leer y fuera de tiendas en algún momento del día.  Si alguien en la calle veía a alguna persona con una copia de El Vocero en la mano rápido soltaban los chistes.

Si viajamos veinte años en el futuro a la actualidad, la diferencia es notable y deprimente.  El Vocero, aquel periódico de mala fama, limpió su imagen (dentro de lo razonable), controló esas portadas sangrientas y trató de convertirse en un periódico de valor para el pueblo y tratar de competir contra el gigante de la publicidad puertorriqueña El Ferré Gazette, digo El Nuevo Día.  Eso no quiere decir que eliminó en lo absoluto el amarillismo por el cual se le conocía, pero si lo redujo.  Lamentablemente, la marca de este periódico dejó un vacío que pareciera que todos los servicios informativos morían por cubrir.  A lo largo de estos veinte años, todos los medios se han puesto las botas y se han dedicado a cubrir la noticia, sin atención a los detalles como el de “quizás no le interese al público” y con la exageración en el título para captar la atención de tonto lector.  Pero como todo negocio, no existe espacio para la ética profesional, solo para las ventas, la primicia y la exclusividad.  Es por eso que como pueblo, el puertorriqueño ha perdido varios puntos de IQ a lo largo de esta campaña de la prensa.

Periódicos como Primera Hora y El Nuevo Día (que realmente son el mismo periódico pero uno es para ineptos que no entienden palabras de domingo y el otro es un chiste de lo que una vez fue) ahora han tomado esa batuta morbosa, asegurándose de cargar con suficiente rollo en la cámara para tener de donde escoger a la hora de ser primeros en los hechos.  Muchas veces se toman unas libertades en temas de los cuales, realmente no hay detalles, que hablan por si solas.  En ocasiones pareciera que los periódicos tienen una agenda particular como la de hundir o rescatar a un candidato político, y en otras parecieran estar más enfocados en presentar las noticias que ellos quieren y/o les conviniera, antes de las que la gente debería saber.  Y sí, tengo que aceptar que tienen proyectos donde ayudan a jóvenes, y se enfocan en el ambiente y vaya, han actuado como seres humanos.  Pero, si un ladrón, va a la iglesia y dona cien pesos en la canastita condená de las misas, ¿Eso elimina su crimen?

Y claro está, podemos debatir que si su trabajo es traer la noticia, y estoy argumentando que ellos solo deben ser el medio y no decirnos lo que debemos saber, entonces me esoy contradeciendo al exigir que no sean tan amarillistas al momento de presentar cuerpos acribillados, degollados y maltratados.  Pero realmente,  ¿es necesario ver la imagen para informar al respecto? ¿Realmente merece noticia de primera plana? Si el argumento es que eso es lo que vende, los redirigo a la última oración del tercer párrafo.  Yo si quiero estar informado sobre si algún político se esta robando mi dinero y si algún desgraciado esta echando desperdicios tóxicos en la laguna, ¿pero realmente necesita eso tres noticias al día y varias portadas consecutivas? Es totalmente contraproducente y termina “hastiándole la paciencia” al lector, quien por consecuencia trata de evitar el tema y como consecuencia de eso, prefiere que la prensa no cubra más el tema aun cuando nos convendría saber quien es el hijo de puta que esta gastando varios miles de pesos en fondos para algún club de cuica, por usar un ejemplo real.

Y ahora con la tecnología a la mano, los portales cibernéticos de los periódicos, permiten la interacción con sus “usuarios” a través de las noticias enviadas personalmente, donde con cámaras digitales o teléfonos celulares, la gente graba actos ilegales o dañinos a la sociedad y se convierten en seudo reporteros.  Tengo que admitir que en ocasiones esos videos han ayudado a capturar a personas y han servido de evidencia para el enjuicio de aquel que rompe la ley, pero si vamos a ser honestos, para dar un ejemplo, el caso del policía asesino del que aparece la portada aquí arriba es uno interesante.  Yo fui uno de los que quedó perplejo por los actos cometidos y el despliegue del video grabado con una camarita digital por los medios, aseguró la indignación y el coraje de un pueblo en su totalidad.  Ahora, si nuestro sistema legal se basa en la garantía de un juicio donde uno no es culpable hasta que demuestren lo contrario, (sí, hasta el puerco ese merecía ese derecho aunque lo grabaran matando al otro) ¿Qué jurado se puede encontrar que sea imparcial para juzgar a ese pedazo de mierda? ¡Ninguno!  En otras palabras, la unidad temporera del pueblo a consecuencia de una experiencia de dolor, se convierte en la perdida de los derechos civiles de otro ciudadano.  Por más merecido que se lo tuviera, no es así como debe funcionar una sociedad hecha y derecha.  Y la prensa, no debería estar reforzando este tipo de actitud, sino tratando de ser justos y balanceados, como los buenos amigos norteamericanos del canal de FOX. (HÁ!).  El texto “Todo en moderación” no solo le aplica al consumo de alcohol.

Lamentablemente, el morbo no se quedó en la prensa escrita sino que se regó hasta los canales de televisión y sus programas de noticias televisadas.  Estos se han dedicado a aferrarse cada vez más a enseñar a la gente en sufrimiento, a la gente que agoniza y sobretodo a los cadáveres.  Ya no es nada inusual encontrar a un camarógrafo de Telemundo o Televicentro metiéndose entre las líneas amarillas de la policía  para filmar la pierna desgarrada de algún pobre infeliz que murió en un accidente automovilístico.  Su cuerpo ensangrentado es lo próximo que filma y se asegura de tomar detalles concretos.  Mientras tanto el canal interrumpe cualquier programación que se encuentren presentando para informarnos con un boletín de “Última Hora” sobre la muerte de un hombre desconocido que ahora se ve en pantalla en su última posición, con el volante casi dentro de la boca.  Y lo peor de todo esto es que algunas familias terminan enterándose de esa manera de lo que le sucede a sus familiares, mucho antes de que la policía les contacte.  ¿Y todo esto por qué? Por ser los primeros en llevar la noticia.  Estoy listo para que cualquier lector me explique porque tengo que saber eso como última hora y porque tengo que verlo en vivo.

Miren, yo soy un espectador, yo veo la televisión como cualquier otro.  Si, quizás veo menos mierdas que el puertorro promedio, pero tamibén observaba (ya no vivo en la isla) mi porciento de programación local incluyendo Las Noticias y sinceramente no me interesa ver eso.  Preferiría que me dijeran el nombre de la persona un día después y solo mostrar una imagen del lugar del accidente y quizás una de como quedó el vehículo por aquello de impartir un poco de miedo a las personas que conducen como becerros.  Y no, no es que no pueda con el morbo a la hora de las noticias, que usualmente es cuando uno esta comiendo frente al televisor.  No, no es eso.  Es que simplemente me parece una falta de respeto a los derechos humanos.  Y luego, como si no fuera ya suficiente, viene el camarógrafo con su periodista asignado al funeral, se le acercan a algún familiar con cara de tristeza y el corazón partido para hacerle la pregunta de los cincuenta mil chavitos que según ellos el público televidente TIENE que saber…”¿Cómo se siente en este momento de dolor?”.

Yo espero nunca estar en una posición como esa en mi vida, pero de estarlo, y tener la dicha y el privilegio de recibir la visita de un reportero angustiado por saber como me siento mi respuesta no se hará esperar.  Yo trataré de obsequiarle una sonrisa y mientras le pregunto si estamos en vivo le zumbaría un manoplazo que le rompa la mandíbula seguido por una buena mandá al carajo por cabrón.  Es que ni muerto uno puede descansar en Puerto Rico, con estos reporteros de pacotilla emperifollados con reportar cosas inconsecuentes a cuentas de irrumpir en la privacidad de una familia y/o persona en dolor.  Eso no es noticia.  Noticia sería si tal reportero ó periodista fuera despedido por falta de ética y tacto.  Y eso si que yo patrocinaría.  Joder, eso lo enmarcaría y lo pondría en mi cuarto de estudio como el primer paso hacía una civilización avanzada.

Lamentablemente, en un lugar tan pequeño como Puerto Rico, cuyo sistema está basado en su totalidad por monopolios en cada esquina del mundo empresarial, es muy poco lo que un ciudadano disgustado puede hacer.  Solo quejarse y dejar que otros lleguen a sus propias conclusiones al leer exabruptos sociales en el caótico espacio del Internet.  Eso y gesticularmente darles un pedazo de mi mente.