La buena fe de una persona hacia los demás es algo que últimamente se ve poco. Las personas se concentran mas en ellos mismos y la camaradería de la cual nuestros abuelos hablaban entre vecinos y amigos nos parece mas que lejana, ridícula debido a la forma en que vivimos actualmente y el cinismo que predomina en el aire. Encontrar a un buen samaritano que nos de la mano cuando necesitamos ayuda, es más difícil que conseguir donantes de médula osea.
Recuerdo los cuentos de mi abuelo de cuando estudiante de universidad en La Habana y a veces el dinero no le daba al fin de mes para pagarse la comida. El dueño de la fonda cerca de su hospedaje ya sabía que le pasaba esto y cuando lo veía le decía, “siéntate ahí y te comes esto y si no tienes chavos no me importa me lo pagas cuando tengas y se acabo el asunto“. Algo seco y abrupto pero de buenas intenciones. Cualquiera diría que es una mentira pero así fue como me lo contó y es una persona de credibilidad. ¿Cuántos estudiantes colegiales de hoy día pueden decir que les ha pasado algo así? Decir la palabra fiao no solo te lleva miradas de mediolado sino que incita a recibir una invitación a desalojar el establecimiento.
De aquí saltamos a lo que menciona él titulo. Mientras existe tanta gente en el país con necesidades, y habiendo escasez de buenos samaritanos, los honorables, respetables y prestigiosos productores de televisión local se han dado a la tarea de convertirse en los superhéroes de las familias y personas necesitadas de estos diminutos 100 x 35 que constituyen a la isla de Puerto Rico. Y miren a ver cuan grandes son estos dioses del Olimpo televisivo que hasta compiten entre si para ver quien es mejor con el pueblo necesitado a quien no le cuesta nada aplicar para recibir cositas “de cachete” por que la vida les trata tan mal. Durante la semana y en los fines de semana programas como “Otra Cosa“, “Mete Mano“, “Dame un Break“, “Atrévete“, “Que Suerte Que Es Domingo“, que tienen una vida cíclica (y a estas alturas ya deben haber otros en su lugar como sus antecesores “A Millón“, “Súper Sábado“, etc.), presentan entre medio de comedias chabacanas a artistas enlatados tratados como realeza por personas que los entrevistan sin saber quienes rayos son (si no esta en las anotaciones no saben que decir). En adición estos programas cuentan con juegos inverosímiles donde personas permiten ser usualmente ridiculizados para ganar algún enser eléctrico con garantía de dos días si tiene suerte y crean secciones donde presentan a algún joven, persona mayor, familia o cualquier persona necesitada que según tengo entendido escribe contando su historia. En mi opinión la cosa parece funcionar de la siguiente manera.
Una vez las familias presentan sus historias y necesidades, el grupo de trabajo y el de publicidad del programa se encargan de escoger la familia de la semana. Contactan a sus auspiciadores para ver de que pueden prescindir para ofrecerle al elegido. Después de un par de días de llamadas telefónicas, de escoger la música de fondo, de ensayar el leer la carta y sacar una lagrimita en “cue“, invitan a la familia y le dan la fecha para hacer acto de presencia en la televisión. Entonces comienza el verdadero espectáculo. ¿Por qué digo eso? Porque esta tan planchado como una camisa sacada de la lavandería. Todos los programas hacen lo mismo, dicen lo mismo y actúan igual. Esto les resta credibilidad. El tener música de fondo diferente no los hace originales. Tampoco el escoger gente de Ciales o Aibonito solamente (por decir algún pueblo).
Una vez en pantalla la familia permanece estética, con miradas largas y perdidas. No piensen que me burlo de la familia. Se que estas familias tienen necesidades reales. Tampoco me burlo de que alguien les quiera ayudar. Si a estas alturas el que lee mis escritos no sabe interpretar mi cinismo, eso ya no es mi problema. Lo que yo incito como llamado a la atención es que estas personas no lo están haciendo por ayudar. Los anfitriones no son sus amigos. Dos días después del programa la gente no se va a acordar de lo que vieron en la televisión y una semana después habrá otra familia que le destroze el corazón por un par de días. Es este maldito Ay Bendito, el que tiene al pueblo de Puerto Rico en las condiciones en que esta.
Los creadores de estos eventos son solo personas que cobran su sueldo por dar un espectáculo y aumentar los ratings del canal para que los auspiciadores sigan patrocinando el programa y ellos sigan teniendo un sueldo. Habría que ser bastante crédulo para verlo de otra manera. Si en realidad estos programas desearan ayudar a estas familias necesitadas, si fuera una necesidad moral, ética y humanitaria él proveerles, entonces, ¿por qué hacerlo frente a todo el país? (Asumiendo que todo el país ve esto pero ese es un punto que toco más abajo). Tan fácil que seria ir a la residencia del necesitado y llevarles las cosas, mejor aun si fuera de forma anónima. Cuando uno ayuda es porque siente la necesidad de hacerlo, no por la falta de reconocimiento. Eso me rejode la existencia. Muchas personas, dentro y fuera de la televisión les gusta llenarse la boca de sus hazañas, de sus servicios voluntarios, de como recogen dinero para los pobres y como ellos ponen su granito de arena para hacer de Puerto Rico un sitio mejor. Esas personas son unos hipócritas, egocentristas y malversadores de fondos (en algunos casos) y no merecen respeto al menos mío. Los verdaderos héroes (y uso esa palabra con recelo) son aquellos que dedican su tiempo, unos más y otros menos y no desperdician tiempo alimentándose el resumé espiritual. Son los que estan ahí días y a veces noches con los necesitados sean pobres, madres solteras, deambulantes, enfermos y no los ratitos en donde solo se aparezca la cámara televisiva.

Ahora los que se sientan a ver estas secciones son mas culpables que los del programa que crean este tipo de secciones que no-solo victimiza a las familias pobres, sino que crea ejemplos y siendo este un país que vive del gobierno hasta defalcarlo (algo que no es tan difícil ultimamente), pues que mejor que vivir de la televisión también. Y en Puerto Rico que parece que la población es partidista de Edgar Bergen. Si, Bergen, el ventriloquista que una vez dijo “… el trabajo duro nunca ha matado a nadie, pero, ¿para qué arriesgarse?…”.
¿Qué tiene de saludable sentarse por quince minutos a ver a una familia avergonzada, en vivo, contando sus problemas a un extraño y recibiendo obsequios entre lágrimas y musiquita de elevador? Para que el televidente por un rato se haga un examen de conciencia, quizás sacar una lágrimita (si es de esos católicos con quince libras de culpa encima) y disimuladamente limpiarla, abrazar a sus hijos(as) o esposo(a), sentirse bien de lo que tiene y al cabo de un rato, como magia, todo quedo en el olvido. ¡Ahhh!, No es por nada que nos llaman la civilización de la mente de perro. O ¿Acaso la gente no estuvo preparándose para votar por el ex-gobernador con el gabinete más corrupto de la historia de nuestro país en el 2004 y luego de nuevo en el 2008? Pero eso ya es otra historia de sadomasoquismo colonial.
Si los televidentes locales dejaran de patrocinar este evento, ¿Se eliminaría la sección o seguirían presentándola no importa que nadie observe porque son verdaderos altruistas de corazón? En lo personal, yo no lo creo. Yo creo que estamos todos malacostumbrados. Creo que los de arriba no dan un tajo por nadie y los de abajo aunque no dan un tajo ni en defensa propia, quieren estar arriba para no dar el tajo desde arriba. Claro no debo estereotipar aunque a veces es difícil no hacerlo. Hay mucho trabajador que se jode día tras día para proveerle a su familia y como quiera las condiciones de su situación particular les obliga a permanecer en la cruda pobreza. Y esos tiene todo mi respeto. Porque sudan su dinero, y no están preñando a su cónyuge cada nueve meses para que le aumenten la mesada del gobierno y así poder aumentar de cable básico a los canales premium y cambiar las gomas del carro de Firestone a Michelín. En varias ocasiones escuché a madres decirle a sus hijas que quien regala la leche, no le compran la vaca. Facilmente esa metáfora se puede interpretar sobre como el comportamiento de una persona ó entidad afecta las reacciones de los demás. Eso ó era una manera de decirle gorda a la hija de forma indirecta.
Todo esto es mi opinión claro esta. Puede que este equivocado, como puede que mañana neve por segunda vez en La Perla. Yo pienso que el pobre no necesita que le tengan pena, necesita ayuda. Pienso que el pobre no necesita regalos, sino trabajo. Pienso que el pobre no necesita que hagan de el un espectáculo, sino que lo eduquen. En fin, no esta mal ayudar cuando esa es la única razón por la cual se hace, malo es cuando existen agendas dobles. La solidaridad con el prójimo debe ser para la satisfacción del alma. Pero yo que que se de esto. Solo soy un cínico guaynabicho que gusta quejarse detrás de su pantalla de monitor sin mostrar lo que hace o deja de hacer al respecto.
“…Ha sido mi experiencia que uno no puede, de una forma u otra, depender de las relaciones humanas para obtener una recompensa duradera. Solo a través del trabajo duro puede uno encontrar la verdadera satisfacción…” Bette Davis
escrito originalmente para preUrbano.com en el 2003.
re-editado para Logos Y Títulos en el 2008.
June 23, 2008 at 6:04 pm
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